Diseñar no es hacer cosas bonitas

Diseñar no es hacer cosas bonitas.
Diseñar es mejorar la vida de los demás.
Y puede que eso lo haya aprendido más en la práctica que en la universidad… pero fue allí donde empecé a darme cuenta de qué iba todo esto.

Estudié Ingeniería en Diseño Industrial y Desarrollo del Producto.
Tardé casi lo mismo en terminar la carrera que tú en leer el nombre entero.
Pero lo importante es lo que me enseñó: que diseño no es estética. Es función. Es análisis. Es pensar en las personas antes de pensar en la forma.

Diseñar bien o mal pasaba a un segundo plano.
Bonito o feo, a un tercero.
La pregunta real era:
¿Funciona? ¿Aporta algo? ¿Resuelve un problema?

Diseño con propósito

El diseño, entendido en sentido amplio, es una herramienta para aportar valor.
Ya sea diseñando una silla, una app, una marca o una experiencia.
Y esa idea de valor no se mide en likes. Se mide en cómo mejora la vida de alguien.

En branding pasa lo mismo.
Hay marcas con identidades preciosas… que no dicen nada.
Y otras que, sin ser visualmente llamativas, conectan con las personas y las hacen sentir parte de algo.
Eso es diseño. Diseño de verdad.

No es solo creatividad, es estrategia

Hoy en día, el diseño gráfico y la creación de marcas se han convertido en pilares diferenciales. Pero hay algo aún más importante que lo visual: el pensamiento estratégico.

El ejercicio técnico.
El análisis real.
El poner a las personas en el centro.

Antes de diseñar, hay que entender.
Antes de crear, hay que observar.
Y antes de destacar, hay que saber quién eres.

Muchísimas marcas quieren vender sin tener claro su propósito.
No saben a quién le hablan, ni por qué hacen lo que hacen.
Solo siguen la rueda. Porque toca. Porque «hay que estar en redes», porque «hay que tener logo», porque «hay que parecer modernos».

Pero parecer no es lo mismo que ser.

Para diseñar bien, primero hay que pensar

A veces cuesta explicarlo. Porque no se ve.
Porque el análisis, la estrategia, las horas de pensar, escribir, tachar y volver a empezar… no se enseñan en el portfolio.
Pero ahí está la diferencia.

Una marca bien diseñada no es la que tiene un buen logo.
Es la que sabe quién es, sabe a quién se dirige, y sabe cómo hacerle sentir algo a esa persona.
Y eso, en mi opinión, es diseño en su máxima expresión.

Así que no. Diseñar no es hacer cosas bonitas.

Es hacer cosas que funcionen.
Cosas que resuelvan.
Cosas que conecten.

Y si además son bonitas, pues mejor.
Pero no empecemos por ahí.

Pues eso. Ya sabes. Si algún cliente te dice que quiere algo “más bonito”…
mándale este post.
O mándale un abrazo. Ya decides tú.

Gracias por leer. Nos vemos en el siguiente.

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