Reflexiones después del Blanc!

El mes pasado estuve en Blanc! Fest, un festival de diseño en Barcelona que reúne a algunos de los mejores estudios y creativos del mundo.

Fueron dos días intensos: charlas, inspiración y mucha gente con una pasión real por lo que hace.
De todos los ponentes, hubo uno que me marcó especialmente: James Greenfield, CEO y cofundador de Koto, una de las agencias más reconocidas del panorama internacional.

Su conferencia fue una lección sobre algo que, aunque suene obvio, muchas veces olvidamos:
una marca no es un logo ni un manual de identidad.
Una marca es una conversación.
Un reflejo de cómo una empresa entiende el mundo y se relaciona con las personas que hay dentro de él.

James habló de cómo diseñar marcas globales con alma local, y eso me hizo pensar mucho.
Porque al final, tanto si trabajas con una multinacional como con un negocio local, el reto es el mismo: conectar.

Y para eso no basta con coherencia visual.
Hace falta sensibilidad.
Hace falta empatía.

De su charla me quedo con varias ideas que me parecen oro:

La coherencia global necesita sensibilidad local.
No puedes copiar y pegar una marca en todos los países del mundo y esperar que funcione igual.
Las marcas que perduran son las que entienden dónde viven.

El branding (sí, lo dijo así) ya no va de control, sino de conexión.
Las marcas no son dictaduras visuales, son sistemas vivos que crecen junto a la gente que las usa.

Las buenas ideas necesitan valentía.
Y aquí coincido al 100%. Sin líderes dispuestos a arriesgar, la creatividad se queda en bocetos.

El diseño digital es el nuevo lenguaje universal.
Pero el reto sigue siendo el mismo: mantener la emoción dentro de lo funcional.

La humildad como estrategia.
En un mundo donde todos quieren ser “icónicos”, Koto demuestra que la verdadera fortaleza está en ser relevante, no perfecto.

Todo esto me hizo pensar en cómo, incluso desde un estudio pequeño o trabajando por tu cuenta, puedes aplicar lo mismo:
Entender a las personas. Escuchar. Adaptarte. No perder tu esencia.

Porque al final, da igual el tamaño de la marca.
Todas necesitan lo mismo: propósito, coherencia y humanidad.

Volví del Blanc! con las notas del iPhone llenas de frases que me marcaron y una idea más clara en la cabeza:
el diseño no va solo de hacer que algo se vea bien. Va de hacer que algo tenga sentido.

Y eso, al final, es lo que intento hacer cada día.

Gracias por leer.
Abrazo.

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