Si no piensas en la experiencia, no estás pensando en las personas

Hace poco entré a una web para reservar una clase.
Tardé tres clics en encontrar el horario.
Otros dos en llegar al botón de reserva.
Y cuando lo encontré, no funcionaba.
Cerré la pestaña. Me fui.
No porque no me interesara. Sino porque me lo pusieron difícil.

Y así pasa con muchas marcas.
No porque sean malas. No porque no tengan buen producto.
Sino porque no piensan en la experiencia.
En cómo se siente alguien cuando entra. O cuando intenta entender. O simplemente cuando quiere comprar y no sabe cómo.

La experiencia no es solo diseño web

Cuando hablamos de experiencia de usuario, muchos piensan solo en una web.
Y sí, la web importa. Pero no es el único punto de contacto.
La experiencia está en todo:

En cómo respondes a un mensaje por Instagram. En el tono de tus correos. En el momento en que alguien abre tu paquete y encuentra una nota escrita a mano. En cómo de fácil (o difícil) es encontrar tus horarios, tus precios, tu dirección. En si haces sentir a la gente escuchada o como un número más.

La experiencia no es un bloque de texto en Figma.
Es cómo haces sentir a la otra persona en cada interacción.
Eso es diseño también.

No es perfección. Es intención.

Una experiencia buena no es una experiencia perfecta.
Es una experiencia pensada.
Donde se nota que hay cariño, criterio y atención al detalle.
Aunque sea simple.

Y eso, créeme, se siente.
La gente lo nota.
Y aunque no lo sepa poner en palabras, eso es lo que hace que vuelvan.

Así que si tienes una marca, o estás construyendo algo…

¿Cómo se siente alguien cuando se cruza con tu marca, por primera vez o por quinta?
¿Le haces el camino fácil o lo llenas de obstáculos?
¿Le generas confianza o lo dejas con más preguntas que respuestas?
¿Lo tratas como a una persona o como a un clic más?
¿Te recuerda… o te olvida al segundo siguiente?

Eso también es experiencia.
Eso también es diseño.
Del que importa.
Del que se nota.
Del que se queda.

Gracias por llegar hasta aquí.
Este es el quinto post.
Y lo escribí pensando en ti, que estás al otro lado, dedicando unos minutos a leer algo que podría haberte pasado de largo.
Porque sí, escribir también es una forma de diseñar experiencias.
Y tú formas parte de esta.

Si quieres que te avise cuando suba el siguiente, deja tu email en la web.
Y si no, igual vuelves. Porque si la experiencia es buena… uno siempre vuelve.

Chau chau chau chauuu.

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