¿Un blog en 2025?

Oye Jorge, ¿Un blog en 2025?
¿En serio?
Con todo el ruido que hay fuera. Con TikTok marcando tendencias cada semana. Con LinkedIn lleno de “tips” y con la IA escribiendo artículos a una velocidad que yo no podría ni leerlos todos.

¿Tiene sentido que yo me siente aquí, abra un editor en blanco y me ponga a escribir?
No lo sé.
Quizá sea una locura.
O quizá sea lo más cuerdo que he hecho este año.

Porque escribir un blog no va de “llegar a miles de visitas en un mes”.
No va de viralidad.
Va de otra cosa.
De parar, pensar y dejar salir algo que de otra forma se perdería en la cabeza.

Hoy escribo y tengo 10 visitas.
Mañana quizá 20.
Y pasado quién sabe.
¿Importa? Sí, un poco.
Pero no tanto como parece.

Lo bonito de un blog es que aunque nadie lo lea, ya cumple su función: me ordena, me obliga a darle forma a las ideas y me recuerda por qué hago lo que hago.

Además, los nichos nunca mueren.
Si tienes algo que contar, siempre habrá alguien al otro lado que necesite leerlo.
Y cuando llegue, aunque sea dentro de un mes o de un año, ahí estará tu post esperándolo.
Eso no pasa con un TikTok de 15 segundos que muere al tercer scroll.

Y lo de la IA…
Sí, claro que puede escribir 100 artículos al día sobre “cómo mejorar tu productividad”.
Pero, ¿puede escribir sobre cómo yo me siento al dejar mi trabajo, al tener miedo, al dudar, al ilusionarme con emprender?
Eso no.
Porque la espontaneidad, la naturalidad y la vulnerabilidad siguen siendo humanas.
Y ahí es donde un blog gana.

Así que sí, un blog en 2025 puede ser una idea descabellada.
Pero también puede ser la mejor.

Y aunque solo haya 10 personas leyéndolo, con que una de ellas piense “me hacía falta leer esto”…
Ya habrá valido la pena.

Gracias por seguir aquí.
Aunque seamos pocos.
Aunque este blog empiece siendo más mío que tuyo.
Porque estoy convencido de que, con el tiempo, será de los dos.

Si te ha gustado leer esto, deja tu email aquí abajo.
Así no dependemos de la suerte de que vuelvas a caer aquí.
Y oye, a mí me hará ilusión avisarte.

¡Nos leemos!

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